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Acerca de Abeja negra
En una ciudad donde los restaurantes de hamburguesas están en cada esquina, Abeja Negra (The "Black Bee") se fundó con una premisa simple y rebelde: ser el "outsider" de la industria, haciendo las cosas de la manera difícil, la "artesanal". Lo que comenzó como un sueño familiar en las tranquilas calles de Letrán Valle, se ha convertido en un lugar de peregrinación para los puristas de hamburguesas en todo Ciudad de México.
La leyenda de la "Oklahoma Smash"
El corazón de Abeja Negra late en una plancha muy caliente. A diferencia de las hamburguesas estándar, se especializan en la auténtica hamburguesa de cebolla frita de Oklahoma, una técnica nacida en la década de 1920 que requiere precisión y velocidad.
Cada bola de carne de primera calidad se aplasta directamente sobre una cama de cebollas finas en rodajas. Mientras la carne se dora hasta obtener una corteza crujiente y delicada, las cebollas se incorporan en la hamburguesa, al vapor y caramelizando simultáneamente para crear un dulzor profundo y sabroso que una cebolla cruda simplemente no puede igualar. Este "borde delicado" es la característica distintiva de una verdadera hamburguesa de Abeja Negra.
Artesanía en cada capa
Abeja Negra no solo ensambla hamburguesas; las construye desde cero con una obsesión por los detalles:
- El pan: Cada pan es una brioche untada y tostada, específicamente elegida para contener los jugos de la carne sin deshacerse, proporcionando un contraste esponjoso con la carne crujiente.
- La "Abeja Reina": Su joya de la corona presenta una pila de carne triple, un dulce y sabroso "jam" de tocino, piña a la parrilla con un toque de teriyaki, y jalapeños preparados en casa para un toque equilibrado y sofisticado.
- Todo hecho en casa: Desde las pepinillos crujientes y ácidos hasta sus salsas secretas y patatas fritas "twice-cooked" con piel, nada sale de una bolsa preempaquetada.
- Para los aventureros: Su menú explora perfiles de sabor únicos, como la "María Sabina", que sustituye los ingredientes tradicionales por una mezcla rica de champiñones salteados y reducciones de balsámico.
Más que una comida: El alma del vecindario
Ganar premios durante la "Burger Week" de Ciudad de México no se trataba solo de la comida; se trataba del ambiente. Cuando entras en Abeja Negra, no eres solo otro cliente; eres un invitado en una cocina familiar.
Es un lugar donde se siente el "alma del vecindario" en la música cuidadosamente seleccionada, las amables conversaciones con los expertos en la parrilla, y la palpable obsesión por la calidad que se puede saborear en cada bocado. Ya seas un fanático de la clásica "Sencishita" o un buscador de emociones que esté buscando un nuevo favorito, Abeja Negra es un testimonio de lo que sucede cuando la tradición culinaria se encuentra con un espíritu moderno y artesanal.